La AEAFMA, a través de su Vicepresidente ha remitido a varios medios de prena escrita la presente carta. Os ruego que la leais detenidamente y le deis la mayor difusión posible, ya que a pesar de que el ayuntamiento de Zaragoza ha perdido una moción en el pasado pleno con 16 votos a 13, y de que los informes de los ténicos del ayuntamiento no justificaran un ahorro económico con la medida, parece que el Vicealcalde, que ha quedado en evidencia en el pleno, no piensan dar marcha atrás.
Sr. Director:
Nada hay más frustrante para un profesional, en este caso los Agentes Forestales del Ayuntamiento de Zaragoza, que comprobar que el enemigo lo tienen en casa. Los Agentes Forestales, agentes de la autoridad y miembros de la policía judicial genérica, como cualquier otra policía, deben velar y poner a disposición, ya sea de la autoridad administrativa o de la autoridad judicial, según se trate de infracción o delito respectivamente, los hechos que son contrarios a las normas para que los poderes del Estado sancionen, si es el caso, dando cumplimiento al ordenamiento jurídico vigente en España.
Así funciona o debería funcionar un estado de derecho. Desgraciadamente, puede ocurrir lo contrario, como ha sucedido en Zaragoza. Los Agentes Forestales, en el ejercicio de su deber, pusieron en conocimiento de la autoridad competente (Juzgado de Guardia y Ayuntamiento de Zaragoza) los daños producidos en un camino público de titularidad municipal denominado “Val de Vares” y recientemente reparado por el propio Ayuntamiento. Esos daños fueron consecuencia de la iniciativa de determinada persona, que “creyó” suyo el camino y decidió eliminarlo para impedir el paso de la ciudadanía. Curiosamente la Administración bajo la que prestan servicio los Agentes Forestales denunciantes, la que les ha nombrado y les ha facultado para su trabajo, realiza gestiones contrarias a las que debiera, encaminándolas a que la denuncia no prospere, y además, somete a sus funcionarios, como venganza, a una reestructuración que les va a impedir ejercer sus potestades legales, entre ellas, la posibilidad de denunciar.
Una vez más se consuma la cacicada y son los Agentes Forestales, en este caso los del Ayuntamiento de Zaragoza, los que pagan la osadía de cumplir fielmente con su trabajo, sin discriminación alguna frente a posibles infractores. Un Estado de Derecho que se precie de tal no exime de responsabilidades a nadie, sea quien sea el presunto infractor, incluso, pongamos por caso, el propietario del “Heraldo de Aragón”.
Madrid, 2 de octubre de 2010
Vicepresidente de AEAFMA
Jesús GarcíaJiménez.
Nada hay más frustrante para un profesional, en este caso los Agentes Forestales del Ayuntamiento de Zaragoza, que comprobar que el enemigo lo tienen en casa. Los Agentes Forestales, agentes de la autoridad y miembros de la policía judicial genérica, como cualquier otra policía, deben velar y poner a disposición, ya sea de la autoridad administrativa o de la autoridad judicial, según se trate de infracción o delito respectivamente, los hechos que son contrarios a las normas para que los poderes del Estado sancionen, si es el caso, dando cumplimiento al ordenamiento jurídico vigente en España.
Así funciona o debería funcionar un estado de derecho. Desgraciadamente, puede ocurrir lo contrario, como ha sucedido en Zaragoza. Los Agentes Forestales, en el ejercicio de su deber, pusieron en conocimiento de la autoridad competente (Juzgado de Guardia y Ayuntamiento de Zaragoza) los daños producidos en un camino público de titularidad municipal denominado “Val de Vares” y recientemente reparado por el propio Ayuntamiento. Esos daños fueron consecuencia de la iniciativa de determinada persona, que “creyó” suyo el camino y decidió eliminarlo para impedir el paso de la ciudadanía. Curiosamente la Administración bajo la que prestan servicio los Agentes Forestales denunciantes, la que les ha nombrado y les ha facultado para su trabajo, realiza gestiones contrarias a las que debiera, encaminándolas a que la denuncia no prospere, y además, somete a sus funcionarios, como venganza, a una reestructuración que les va a impedir ejercer sus potestades legales, entre ellas, la posibilidad de denunciar.
Una vez más se consuma la cacicada y son los Agentes Forestales, en este caso los del Ayuntamiento de Zaragoza, los que pagan la osadía de cumplir fielmente con su trabajo, sin discriminación alguna frente a posibles infractores. Un Estado de Derecho que se precie de tal no exime de responsabilidades a nadie, sea quien sea el presunto infractor, incluso, pongamos por caso, el propietario del “Heraldo de Aragón”.
Madrid, 2 de octubre de 2010
Vicepresidente de AEAFMA
Jesús GarcíaJiménez.
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